Ovación, de El País, le dedicó una nota a Verdirrojo y al momento que vive el club: una institución masiva y familiar que dejó atrás las deudas, pasó de 40 a 600 socios, pelea arriba en la Liga de Ascenso y encara un plan de obras ambicioso.
Santiago Mosquera, una de las cabezas del proyecto, contó que el objetivo es duplicar la masa social para darle al club solidez económica, y que el barrio respondió con cariño y una colaboración constante.
La directiva apostó primero a un plantel competitivo. Con ese objetivo cumplido, el foco ahora está en darle a la tribuna una "experiencia distinta": espectáculo, luces, shows con artistas emergentes del barrio y más capacidad para un público que en 2025 dejó chicas las tribunas.
Más lugar para la gente
Para ganar espacio se tiró la pared de la cantina y se armó un talud. En la tribuna verde, la que da a la calle Egipto, se bajaron unos caños de desagüe para ganar 30 centímetros. Además se demolieron los vestuarios visitantes. Entre todo, la capacidad creció en unas 200 personas.
El próximo paso es la segunda planta, donde hoy está el gimnasio: ahí se proyecta una grada VIP y un palco para 100 personas más. Con el proyecto terminado, la cancha llegaría a recibir a unas 1.000 personas.
Un club en familia
La nota destaca el trabajo de la directiva, desde conseguir una empresa que niveló el piso en cuatro días hasta dar vuelta una época conflictiva: hoy el club se vive en familia y con buen ambiente.
Mosquera remarcó que la violencia no tiene lugar en Verdirrojo. Un solo hecho puede suspender partidos y tirar abajo todo el trabajo, y los proyectos del club necesitan la cancha llena todo el año.
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